El cáncer no avisa, llega y lo sacude todo, el cuerpo duele, la mente se agota y el miedo se vuelve parte del día a día. Pero hay algo que el cáncer no puede tocar, la fuerza de una madre, aun en medio del tratamiento, del cansancio, de la incertidumbre...
Seguimos al pendiente de nuestros pacientes y ayudando con insumos y medicamentos que puedan contribuir a su recuperación. “Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad”