Hace 12 años, en el corazón de nuestra amada San Cristóbal, nació un sueño tejido con amor, fe y empatía: Crear un espacio donde nadie tuviera que recorrer el camino del cáncer de mama en soledad. Hoy, con la emoción a flor de piel, celebramos más que un número; celebramos 12 años de abrazos que sostienen, de manos extendidas y de luz en medio de la adversidad.
Desde la Presidencia y en representación de toda nuestra Junta Directiva —especialmente de quienes tuvimos la bendición de fundar esta gran familia—, queremos decirles ¡GRACIAS!
Nuestra gratitud hoy vuela alto, muy alto. Recordamos con el alma llena de amor a todas aquellas guerreras que formaron parte entrañable de Seno y Vida y que, tras dar la batalla con una valentía admirable, hoy iluminan el cielo. A ellas, nuestros ángeles: sabemos que desde allá nos cuidan, nos animan y siguen intercediendo por cada mujer que hoy lucha y por quienes tenemos la responsabilidad de guiar esta asociación. Su legado de fuerza vive en cada paso que damos.
Asimismo, queremos rendir un homenaje profundo a cada persona, empresa e institución que ha contribuido al crecimiento de este refugio de esperanza. Gracias a todos los profesionales, colaboradores y voluntarios que entregan su talento, su arte, su tiempo y, sobre todo, su corazón. Nada de esto sería posible sin el amor desinteresado que día a día alimenta nuestra misión.
A nuestras sobrevivientes, a las que hoy están en plena batalla y a sus familias: aquí seguimos y seguiremos para ustedes.
Con todo el amor y el compromiso de siempre,
Junta Directiva y Fundadores Asociación Civil Seno y Vida San Cristóbal, Táchira.
Nuestra mejor medicina siempre será el amor y el acompañamiento.

